Síndrome de Tourette. El no poder controlar tus movimientos.
23 febrero 2026 | en Fonema., Psicología
El síndrome de Tourette es una alteración del neurodesarrollo que cursa mayoritariamente con tics tanto motores como vocales. Es necesario dar a conocer esta patología, y exponer su tratamiento.

El Síndrome de Tourette (ST) es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por la presencia de tics motores y fónicos que persisten por más de un año y suelen comenzar antes de los 18 años, generalmente entre los 5 y 10. Desde el punto de vista neurobiológico, el ST se relaciona con una disfunción en los circuitos cortico-estriado-talámico-corticales, especialmente en áreas que regulan el control motor y la inhibición de impulsos. Las alteraciones en neurotransmisores, sobre todo en la dopamina, desempeñan un papel central.
Los tics se dividen en simples y complejos.
- Tics motores simples: movimientos breves y poco elaborados, como parpadeos rápidos o sacudidas de la cabeza.
- Ejemplo: un niño que parpadea repetidamente incluso cuando no siente irritación ocular.
- Tics motores complejos: movimientos más coordinados, como saltar, tocar objetos o girar sobre sí mismo.
- Ejemplo: una adolescente que, al caminar por el pasillo del colegio, siente la necesidad de tocar cada marco de puerta.
- Tics fónicos simples: sonidos sin significado lingüístico, como chasquidos, gruñidos o tos repetitiva.
- Ejemplo: un estudiante que aclara la garganta cada pocos segundos pese a no estar resfriado.
- Tics fónicos complejos: emisión de palabras o frases, repetición de lo dicho por otros (ecolalia) o repetición de sus propias palabras (palilalia).
- Ejemplo: un joven que, tras decir “hola”, repite involuntariamente “hola, hola”.
Contrario a la percepción popular, la coprolalia (decir palabras socialmente inapropiadas) es poco frecuente, afectando a un porcentaje pequeño de pacientes, aunque es uno de los síntomas más mediáticamente conocidos.
Muchos pacientes refieren una sensación premonitoria antes del tic: una tensión o incomodidad corporal que solo se alivia al ejecutarlo.
- Ejemplo: sensación de “picor” en el cuello que se calma al mover la cabeza bruscamente.
En cuanto a la comorbilidad, es común encontrar TDAH, trastorno obsesivo-compulsivo o ansiedad asociados al ST. En ocasiones, estos trastornos causan más interferencia funcional que los propios tics.
- Ejemplo: un adolescente que puede controlar sus tics en clase, pero tiene pensamientos obsesivos que dificultan su concentración.
El tratamiento depende del impacto funcional. Los casos leves suelen manejarse con psicoeducación y estrategias de manejo del estrés. Para casos moderados a graves, la primera línea suele ser la Terapia de Inversión del Hábito (HRT), parte de la Terapia Conductual Integral para Tics. Los medicamentos, como los antagonistas dopaminérgicos (p. ej., aripiprazol), se reservan para tics que causan dolor, interferencia escolar o social significativa.
Aunque es una condición crónica, muchos pacientes muestran una reducción de la severidad en la adolescencia tardía o adultez temprana.

